miércoles, 15 de abril de 2009

Cristo ha muerto...¡Jeny apaga el loro!

Bavaria es muy católica, muy pero que muy católica.

La primera vez que lo supe es cuando volví de navidades y resulta que aquí también tienen como festivo regional el día de los Reyes Magos. Yo que pensaba que era una cosa que sólo se celebraba en España... Me jodió, porque tenía que hacer un montón de papeleos y no pudo ser ese día porque todo estaba cerrado. Y también me jodió porque no lo sabía, y de haberlo sabido me habría quedado un par de días más en España.

Pues bien, otra de las catolicidades normales de esta maravillosa tierra es celebrar la semana santa. Aquí no tienen procesiones ni pasos de cristos penitentes, pero una cosa muy curiosa que hacen es prohibir toda música el viernes santo.

¿Que quieres ir a tomar el vermú antes de la procesión, para ir con más energías? Pues vas, pero despídete de que haya música. ¿Que quieres salir a tomar unas copas para bajar un poquito la copiosa cena? Pues vas, pero olvídate de la música. Y es que un bar sin música es un poco aburrido, ¿no? (excepto en mi pueblo... daría un brazo porque en mi pueblo no hubiera música en los bares).

Y así hasta que acabe el día en que murió el señor este hace más de 2000 años.

Y digo yo que para qué, si total, ya sabemos que a los tres días va a volver a resucitar. Si es lo mismo todos los años...

lunes, 23 de marzo de 2009

Starkbierfest

Que Múnich es la capital mundial de la cerveza es algo bien sabido por todos. Es una imagen que se encargan de explotar muy mucho. Yo reconozco que es verdad, nunca había visto que algo así influyera tanto en la trayectoria histórica y en la vida actual de una ciudad.

De la estrecha relación entre la cerveza y Múnich probablemente hable ampliamente en una próxima entrada. Ahora me voy a centrar solamente en uno de los incontables eventos que ocurren alrededor de esta bebida.

La Starkbierfest se celebra todos los años en torno a las fechas que nos encontramos. Este año es desde el 13.03 al 29.03.2009. Las fechas varían, pero siempre se celebra entre Fasching (Carnavales) y Ostern (Semana Santa), esto es, la época de ayuno cristiano.

El origen de esta Starkbier ("cerveza fuerte") lo encontramos precisamente en este ayuno cristiano. Los monjes de la ciudad (a partir de cuyos monasterios se creó), se quedaban un poquito faltos de energía cuando tenían que pasar el período de ayuno. Y es que lo curioso del ayuno es que invita a que se reduzca la cantidad de comida que se ingiere, pero no la de bebida...

Y ahí está el quid de la cuestión, ¿qué hacemos para comer si solamente podemos beber? Pues nos inventamos una cerveza que tenga todo lo que no podemos comer: el doble de levadura, el doble de malta, el doble de todo. Eso sí, ya que nos ponemos a añadirle de todo, pues vamos a hacer que tenga también un poquito más de alcohol. ¿Cuánto? Pues el triple más o menos: 12 grados tiene la criaturica.

Lo más cerca que he estado yo de ayunar en toda mi vida fue de pequeño. En época de ayuno, en mi casa no comíamos carne los viernes y mi madre siempre cocinaba un potaje que a mi no me gustaba nada (y que ahora solo de pensar en él se me hace la boca agua...).
Ahora bien, esta nueva forma de ayuno muniquesa me tiene conquistado desde el primer día. La cerveza tiene un sabor dulce muy muy agradable y entra con una facilidad bastante peligrosa. Después de la primera Maß (jarra de un litro, mínimo disponible), uno se encuentra más que feliz y completamente disponible a cantar y bailar con el desconocido/a que tiene sentado al lado. Después de la segunda y sucesivas (cada uno las que aguante), puede ocurrir cualquier cosa.

Para disfrutar de esta fiesta en honor de la Starkbier, el sitio más famoso y recomendable es la sede de la cervecería Paulaner en Nockherberg, donde se pueden llegar a reunir (y lo hacen...) cerca de 3.000 almas. Todo el mundo está bebiendo cerveza y cantando y bailando, la mayoría enfundados en sus trajes típicos bávaros; ellas con sus dirndl y ellos con sus lederhosen.
La foto de las bávaras con sus dirndl es solamente para que sepáis lo duros que son estos eventos...

Esta es una fiesta antesala a lo que en octubre será la Oktoberfest, de hecho la llaman la Oktoberfest de primavera. Si en la Oktoberfest lo pasamos la mitad de bien que en la Starkbierfest (que será el doble), merecerá bien la pena.

Monjes, leones y supersticiones

Corría el año 1158 (año frío, te lo diré yo...) y un grupo de monjes decidieron asentarse en la colina Petersbergl.
- ¿Dónde está la colina Petersbergl?
- ¡Joder, cuánta incultura! ¿Pues dónde va a estar? En lo que ahora viene siendo Múnich.
- Ach so! Y yo sin saberlo... No sé cómo he podido vivir hasta ahora...

Unos años después (la wikipedia no dice cuántos, si no lo pondría), Enrique el León, ese personaje tan importante en la historia de... ... el mundo, decide asentarse cerca del convento de monjes (en adelante Monjes). Esto no lo hace así porque sí, para todo hay una explicación en la vida. Resulta que la zona de Monjes era una zona con importantes minas de sal. Ahí Enrique, el tío, lo vió claro: "Si yo domino esa zona, los cuartos pa mí". Y qué es lo que hizo, ya que le pegó fuego al único puente que existía en Monjes y construyó uno que él controlaba. El convento se quejó al Papa por tal intromisión (con la iglesia hemos topado...), y ante una posible excomunión, Enriquito decidió compartir los cuartos que el puente generaba como bienes gananciales. ¡Zas! Nace la ciudad.

A partir de ahí la ciudad creció mucho, construyeron la Hofbräuhaus, Hitler hizo el Putsch y se cargaron a 11 atletas israelíes en las olimpiadas del 72. Más o menos lo que ya sabemos. Si me da por ahí lo desgranaré en otra entrada.

Me salto completamente el resto de historia de Munich y me centro solamente en lo que he contado en un principio, ya que es muy importante a la hora de explicar el por qué de los dos símbolos principales de la ciudad.

Estos dos símbolos fundamentales de Munich son el monje y el león.
El nombre de Munich en alemán es München, que traducido al español quiere decir Monjes (vamos hilando), esta es la explicación para el primero de los símbolos.
El segundo ya lo habréis adivinado. El león hace referencia a uno de los fundadores de la ciudad, Enrique el León.

Pues bien, esto símbolos se pueden encontrar por toda la ciudad:
  • hay leones en la Residenz, que es el palacio real de los duques bávaros, en el Feldherrnhalle de la Odeonsplatz, en la Löwenbrau (cerveza...ñam!), y en todos los edificios con una mínima historia.
  • el monje además de estar en el escudo de la ciudad, corona la torre más alta del ayuntamiento.
Estos símbolos tienen, curiosamente, una gran influencia en la vida actual de la ciudad.

Me explico. En Castilla y León los símbolos principales son el león (¿coincidencia?) y la torre, pero ya está. Como si fueran el ligre y el rascacielos. Nos da igual.

Aquí, curiosamente, tienen tanta influencia que la ciudad lleva el nombre de uno (monje) y todos los días toca el otro. Sí, habéis oído bien, tocan a los leones.

Cuando llegué me contaron en una guía turística que una de las supersticiones de los muniqueses era tocar las cabezas de los leones que están en las puertas este de la Residenz. Yo al principio pensé que era una de las muchas estupideces que se les cuentan a los visitantes de la ciudad, tocamos las cabezas y seguimos el tour. Pero con el paso de los días, en mi camino al trabajo me fijé si era cierto o no y ¡lo es! La gente toca las cabezas de los leones a diario. Y una gran mayoría son muniqueses, porque se distingue perfectamente quien está paseando visitando la ciudad y quién pertenece a ella. En algunos casos me confundiré, pero aún así el margen es bien amplio.


Para que se cumpla la superstición, hay que tocar dos cabezas en una de las puertas, y la primera te dará salud y la segunda dinero. Os imaginaréis que están las cabezas más sobadas que la pipa un indio...

Así que ya sabéis, si venís a Múnich, no dejéis de buscar el monje y el león por toda la ciudad y ¡no os olvidéis de tocar las cabezas de los leones de la Residenz! Por si acaso...

miércoles, 18 de marzo de 2009

Depresión temporal...

No, no me refiero a temporal en el tiempo, si no a temporal por el tiempo.
Y es que salvando cuatro días contados en los que ha hecho sol (sí, mucho frío, pero sol), estamos en marzo y todavía hay predicciones de nevada...

Hace un tiempo me mandaba un email Isa sobre una emisión radiofónica argentina, en la que el protagonista se iba a vivir a Canadá. En un principio le encantaba ver nevar, le parecía algo mágico y novedoso. A los 4 meses de nevadas continuas definía la nieve como "esa puta mierda blanca".

No es que yo no esté acostumbrado a la nieve, vengo de Valladolid todos los años algo cae, aunque no sea mucho, pero siempre vemos la nieve. Lo que no estoy acostumbrado es a 3 semanas de nieve ininterrumpida, que hagas lo que hagas y mires lo que mires, todo esté blanco. Bueno, y si fuera blanco, pues no estaría mal, pero la mayor parte del tiempo estaba marrón y embarrado.

El año pasado en Berlín nevó 4 días contados. Frío todo el que quisieras, pero nieve poca. Es cierto que la depresión que teníamos todos era por falta de sol, no por exceso de nieve.

De verdad, estoy cansado ya y quiero que llegue el buen tiempo. Lo necesito...

martes, 10 de febrero de 2009

¿Dónde estuviste este fin de semana?

Realmente no fue este fin de semana, si no hace dos fines de semana. Estuve en Núremberg y no pude dejar de visitar uno de los restos más emblemáticos del nazismo en Alemania.

Porque no sé vosotros qué haríais, pero yo este fin de semana del que os hablo, estuve parado y mirando a la distancia en el mismo lugar en el que se paraba y hablaba a las masas nuestro dictador, asesino de masas y causante principal de la segunda guerra mundial preferido.

Estoy seguro que cualquiera que viva o haya vivido en Alemania habrá estado en algún lugar en el que Hitler haya estado, aunque sea cerca. Pero no os podéis imaginar la sensación tan rara y bizarra que es estar exactamente en el sitio donde Adolf Hitler convencía a las masas de sus macabras ideas, donde era adorado por absolutamente todo el mundo que le estaba observando y desde donde recibía el apoyo del pueblo alemán (puesto que no tenían otra opción más que hacerlo...). Estar en el trono en el que se sentaba el dios que Hitler era por aquel entonces.


Estoy hablando exactamente del Zeppelinfeld, el sitio donde el partido nacionalsocialista celebraba su congreso anual. Allí se podían reunir hasta 240.000 personas para escuchar fervientemente todo lo que el dictador quería contarles.

Desde luego la experiencia de una persona que estuviera allí en cada uno de estos congresos tenía que ser única. Si un partido de fútbol o de baloncesto en un estadio de unas 50.000 personas puede llegar a cambiar el estado de ánimo de una persona y su forma de actuar, incluso aunque no le gusta el deporte; imaginaros hasta qué punto podía influir en las personas un acto de semejante tamaño. Y todo ello aderezado con la impresionante capacidad de propaganda de los dirigentes nazis.

Ahora imaginaros cuál podía ser la sensación de la persona que se quedaba parada delante de esas 240.000 personas justo después de que se hiciera el silencio. Y cúal podía ser esa misma sensación cuando finalizaba de hablar, y esas mismas personas aplaudían y vitoreaban hasta quedarse sin aliento.


Exactamente, en ese sitio donde Hitler sentía que nada en el mundo podía pararle, exactamente en ese sitio es donde he estado yo este fin de semana.

Cómo aparcar un coche en Núremberg...

Bien simple, mitad en la acera y mitad en la calzada. Y además perfectamente legal. Todo son ventajas.
Y no creáis que por estar preparado los bordillos están rebajados. ¡Que va! Que empuje el coche bien, que tiene que subir en primera o marcha atrás los 15 centímetros de bordillo.

Eso sí, de peatón dudo yo que se vea esta situación tan cómoda...

miércoles, 28 de enero de 2009

Ni medio normal...


Esta que véis aquí es la pantalla del facebook que veo todos los días. Y digo todos los días, porque todos los días abro el facebook para cotillear la vida de la gente (sirve para otra cosa?). Por cierto, a los que les prometí que no me engancharía a esta mierda, ya pueden irme reclamando lo que les jurara, porque hasta los huesos estoy...

A lo que vamos. Que desde un par de semanas acá, no hay día que no abra el facebook y me aparezcan anuncios para tener unos abdominales increíbles. Hasta ahora era uno de vez en cuando, luego uno como mínimo con bastante frecuencia, después uno como mínimo siempre. Ahora estoy en el punto de uno como mínimo y otro de vez en cuando.

Y es cierto que mis abdominales distan un tanto de verse (aunque tengo cero barriga eh?!?), pero quizás sí necesitase alguno de los mágicos y maravillosos regímenes que aparecen en este tipo de páginas (y que sólo les funcionan a los de las fotos que salen, por otra parte).

Ahora bien, ¿cómo coño sabe el facebook que necesitaría hacer un par de ejercicios para que se marquen mis abdominales? Y a dios pongo por testigo que no me he apuntado a ningún grupo de facebook que se llame "La profundidad de mis abominales es insondable" (comprobado, no existe).

La verdad es que por un momento, facebook me ha dado miedo. Luego he buscado unas cuantas explicaciones, como por ejemplo, el 70 % de los tíos que conozco no tienen abdominales marcados cuando no barriga..., y me he dado cuenta de que esto ha sido pura suerte.

Está claro, el facebook no sabe nada de nada de mí... (y en este momento se oye la risa del facebook con eco, como la del malo del inspector gagdet).